lunes, 6 de enero de 2014

Lúdica Teatro, diez años

Lúdica Teatro es un grupo multidisciplinario de arte y entretenimiento en Aguascalientes, dedicado al teatro, la animación y el performance, que conjuga diversas técnicas como la pantomima, el clown, los malabares, la danza, la acrobacia y la música. Durante 2014 celebra diez años desde su fundación, ahora replanteando su modelo de trabajo para consolidarse como una compañía estable con un espacio propio. Esta es una conversación con su director, el maestro Cuitláhuac González.

Qué es Lúdica Teatro, cómo lo definirías tú, cómo lo presentarías.

Lúdica Teatro es un grupo de artistas dedicados a evolucionar y a perfeccionar sus herramientas interpretativas. La mayoría somos egresados de la carrera de Teatro, y tenemos herramientas corporales. Es un grupo que se ha inclinado mucho a las técnicas corporales: la danza, los malabares, la acrobacia, la pantomima, el clown. Y el canto, la música. Hemos querido hacer un grupo multidisciplinario pero siempre teniendo de base la cuestión escénica, la cuestión actoral, aunque se han integrado personas que dominan otras técnicas como los malabares o la acrobacia que no tienen una formación actoral pero que se han ido empapando de lo que nosotros hacemos y han ido desarrollándose en ese sentido y se han integrado muy bien en las puestas en escena que hemos tenido.

No es entonces exactamente un grupo de teatro.

No es solamente un grupo de teatro. Nosotros nos dedicamos al teatro, a la animación y al performance con técnicas escénicas. Sería más bien como un grupo escénico.

¿Y siempre lo ha sido, cómo ha evolucionado?

Siempre lo ha sido, aunque en un principio Lúdica Teatro estaba más enfocado meramente a la cuestión teatral, y en 2005 comenzamos a trabajar más hacia esta otra parte de la integración de herramientas acrobáticas, comenzamos a explorar lo de teatro callejero, y nos gustó mucho porque aparte te ponen menos trabas, o hay menos trabas en cuanto a poder llevar a cabo funciones o temporadas con el teatro de calle que con el teatro en un espacio cerrado o formal.

Pero eso te obliga a otra forma de presentarte ante el público, de hecho eso altera tu lenguaje teatral.

Sí, así es, y nos agradó, de hecho esa parte nos obligó a ver otras formas de interpretar y de llevar a cabo el mensaje que queremos montar.

¿Cuál es la gran diferencia entre una presentación en un espacio cerrado, con toda la parafernalia propia del teatro, y el público dispuesto de cierta manera, cuál es la diferencia esencial con el trabajo en calle? Es totalmente diferente, ¿cuál es esa diferencia, por qué les gustó tanto que empezaron a girar en su manera de hacer teatro?

Creo que tiene que ver con disminuir un poco el artificio, el adorno. En calle te encuentras más vulnerable, desnudo, y tienes que forzar la cuestión interpretativa. La cercanía es mucho mayor y mucho más honesta...

¿Y qué dices de esa idea tan generalizada de que lo que se presenta en la calle es porque no tiene suficiente calidad para presentarse en un teatro cerrado? Estamos acostumbrados a pensar que si se presenta en la calle es porque no dan para más. ¿Eres conciente de esto?, ¿cómo lo entiendes?

Yo creo que sí hay una propensión a pensar que los espectáculos, las cosas que se presentan en la calle, no tienen suficiente calidad. Pero eso ha sido quizá por demeritación que han hecho algunos... intérpretes callejeros, no quiero decir artistas porque sucede con el payaso también. Por ejemplo nosotros al ofrecer una animación decimos que es un clown para hacer esa distinción, aunque es lo mismo, es arte del payaso: hacer reir a la gente es un arte, pero la figura del payaso ha sido muy demeritada por estos señores que se presentan en la calle que nada más se pintan, se ponen una nariz de payaso, y hacen los mismos chistes que decimos que es “el pastelazo”, cosas que no están trabajadas.

El “humor Televisa”, las groserías, el insulto incluso...

...el insulto incluso a la gente, burlarse de la gente. Cuando es otra cosa muy diferente, tienes que hacer un estudio sobre el humor y hacer cosas que de veras sorprendan a la gente para que puedas causar la sonrisa, o la risa.

Que es a lo que iba: ¿qué es lo que buscas tú, qué es lo que buscan ustedes provocar en la gente?, particularmente en la gente que los mira en un espacio abierto, que no estaba preparada para verlos, van pasando y se los encuentran y se quedan. Porque es muy diferente al público en un espacio cerrado, hay otras reglas, el público es otro o es el mismo público pero con otra disposición.

Pues esencialmente la sorpresa, sorprender, entretener, divertir a la gente y cambiarles ese momento. Y ya más profundamente lo que nos gustaría es que la gente que nos viera terminara la función y se fuera muy diferente a como llegó: si venía con alguna carga, algún estrés, alguna preocupación, alguna energía negativa, que al terminar nuestra función se fueran con un cambio de energía, que se fueran internamente cambiados.

¿Y esta llegada de ustedes al arte callejero fue casual, alguien la propuso?, ¿cómo sucedió?

Fíjate que fue causal también, porque ha sido siempre complicado poder tener un espacio de representación formal, como un teatro, por todos los trámites y el recurso económico, y nos vimos obligados a empezar a hacer propuestas con menos producción que implicaran menos gastos y apostarle más a la cuestión interpretativa del actor. Que también fue algo que se nos formó en la escuela mucho, se le apostaba mucho al actor.

Yo creo que también porque en Aguascalientes hace falta mucho la especialización, hay muchos directores pero no hay muchos especialistas en dirección, hay muchas personas que con buena voluntad...

¿A qué te refieres?, ¿son malos directores, están mal preparados?

Para no hablar de mal y bien, digamos que están en diferente nivel. Yo creo que está bien que haya teatro amateur, universitario, escolar, semiprofesional, y que haya teatro profesional, y en ese sentido digo que hace falta la profesionalización. Hacen falta tanto directores como productores, escenógrafos, iluminadores, vestuaristas, que tengan especialidad en el área del trabajo escénico.

Han venido de otros lados y han aportado mucho a las dinámicas de trabajo y a la calidad de los trabajos, pero apenas está aquí la Licenciatura en Teatro o la Licenciatura en Artes Escénicas con... por ejemplo la Licenciatura en Teatro te ofrece formación en actuación pero no te la ofrece en dirección o en producción. Tampoco la de Artes Escénicas, aparte es más abierta, quieren abarcar demasiado y no se logra especializar en algo, tienes que terminar una carrera y buscar una especialización.

Hay compañeros que con base en el ensayo y error, la cuestión autodidacta, van aprendiendo y evolucionando su trabajo, pero también hay compañeros que se han quedado en una misma dinámica de trabajo y ya no han evolucionado.

¿Incluso actores que participan en Lúdica Teatro? Es decir, ¿la compañía ha servido como un espacio para que suceda esta especialización que tú esperas de los profesionales del teatro? O de otra forma: ¿cómo se ha integrado el grupo a partir de estas ideas que tú me estás platicando?

Pues sobre todo con ese afán de seguir evolucionando y de seguir creciendo con respecto al arte que cada uno domina. Porque también hemos tenido compañeros que se dedican, que se especializan por ejemplo en malabares y en esa especialización ellos han seguido trabajando, evolucionando, y han empezado a integrar otras áreas a esa especialización como la actuación, la acrobacia, la pantomima, el clown. Para ellos sí ha funcionado estar en grupo trabajando, cada uno de nosotros nos servimos del otro como compañero y como maestro, y como crítico también.

¿Qué tan estable ha sido el grupo, qué tan abierto es para que entren y salgan, cómo comparas en ese sentido al grupo actual con el que inició todo este proceso que has venido platicando, hace diez años? ¿Son los mismos?

Es que hay aquí un paréntesis: el grupo Lúdica Teatro fue iniciado por Érika Cortés en 2004, con otros actores. En 2005 yo me uní para un proyecto de beca para montar “El país de las 100 palabras” con la cual nos fuimos de gira hacia el sur, y ahí comenzamos a ver esta cuestión de involucrarnos más con el teatro de calle.

En el mismo 2005 emperazon a integrarse otros compañeros, y para 2006 trabajamos con el maestro Jaime Guadalupe Posada, quien fue también un gran apoyo para la conformación y consolidación del grupo, y nos invitó a participar en el desfile de la Feria Nacional de San Marcos con unas ruedas acrobáticas que yo le propuse, nos apoyó para tomar cursos de gimnasia para realizar acrobacias en la calle. Y ya después de ese desfile, que nos fue muy bien, le pedimos apoyo y financiamiento al maestro para poder hacernos de ese material y empezar a trabajar para una puesta en escena; nos lo dio a plazos, y a pagarle con trabajo como fuéramos generando ingresos; se portó muy bien el maestro, creyó en nosotros.

Y de ahí surgió “Circolando”, que es una obra que nos ha caracterizado mucho, nos ha dado bastante proyección, hemos ido a varias partes con ella, nos sirvió para consolidar al grupo. De esa experiencia habemos cuatro personas que seguimos en el grupo trabajando pero se han integrado, han venido y han salido otros compañeros.

Nos da mucho gusto que a partir de la integración con el grupo se han motivado para seguir creciendo como artistas, como intérpretes. Tenemos un compañero que está en Puerto Vallarta trabajando para un megaespectáculo de un hotel, y nos da mucho gusto ver cómo ha crecido él en acrobacia: él traía break dance cuando entró al grupo únicamente, era estudiante de Preparatoria, pero en el grupo comenzó a abordar la acrobacia, comenzó a desarrollarse escénicamente, a entrarle también a los malabares, al dominio de los aparatos acrobáticos, y ahora domina otras cosas circenses. Y como él otros compañeros que han seguido evolucionando y creciendo y que se han ido fuera: hay un compañero que se fue a España, por otra razón diferente a lo escénico pero sí motivado a seguir creciendo y evolucionando. Hemos tenido también artistas invitados, que han venido a aportar también mucho.

Entonces, los que llevamos más tiempo en el grupo somos cuatro personas. Hay otros dos que se integraron al grupo, ellos son comunicólogos pero siempre les ha gustado mucho la cuestión escénica y empezaron a trabajar con nosotros como asistentes de producción, poco a poco se han ido desarrollando y se han enamorado y no han querido dejar de lado esta parte artística a pesar de que anden haciendo otras cuestiones con respecto a su carrera.

Me mencionaste dos obras, ¿qué más?

Después de “Circolando” yo tuve una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes con un proyecto que quería desarrollar de un espectáculo unipersonal de teatro de calle, siguiendo la línea del grupo: “El teatro de un juglar”. Ahora es uno de los otros espectáculos que tenemos en el grupo; aunque es un espectáculo unipersonal siempre me apoyo en los compañeros.

Otro espectáculo, que montamos recientemente, es una “Circolera”, que es un espectáculo navideño que creemos innovador puesto que fusionamos la estructura básica de una pastorela tradicional con las técnicas circenses.

Otro espectáculo que tenemos sí fue una producción grande, para un espacio alternativo. Aunque inicialmente estaba contemplado un teatro las complicaciones para llevar a cabo una temporada nos orillaron a otro espacio, y en ese sentido también nos consideramos innovadores, como punta de lanza, puesto que no había habido tantas producciones en ese sentido.

Ahora sí, pero cuando lo hicimos no se había explorado tanto el teatro alternativo en cuanto a ocupación de espacios no tradicionales. Ahora sí, por ejemplo ya está Al Trote, que hace presentaciones en una casa, está Tercera Llamada también... La comunidad teatrera nos hemos visto obligados a buscar otros espacios porque los oficiales no están tan a la mano.

La obra de la que te estoy hablando se llama “Segiz o la historia del príncipe dormido en la torre del dragón”, de Verónica Maldonado, quien es la autora y fue la directora. Con Verónica Maldonado nosotros tuvimos un encuentro en un diplomado de creación de espectáculos para niños en Mérida, Yucatán, y de ahí hicimos buenas migas, ella se interesó mucho en lo que nosotros estábamos haciendo con respecto a las cuestiones corporales. Después tuvimos otro encuentro en 2006, platicamos todavía más del proyecto y la idea que ella traía de hacer una historia un poco a manera de homenaje de “La vida es sueño” de Calderón de la Barca pero con una adaptación diferente dirigida hacia los adolescentes, y con esta idea de atraerlos y captar su atención tenía que ser una propuesta muy dinámica, con una estructura muy grande tal que podíamos los actores trepar y hacer acrobacias en ella, y el vestuario con una tendencia gótica, oscura.

Se logró también gracias a una beca que pudimos obtener del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes como apoyo a grupos artísticos, y pudimos traer a Verónica Maldonado a Aguascalientes a montar el espectáculo, y a otro actor, Mauricio Andrade, que trabajaba en el DF. Fue una producción muy grande, muy difícil, pero creemos que sí fue muy contundente, de bastante calidad; logramos hacer una temporada de catorce funciones con muy poco apoyo, he de decirlo, de las autoridades pero a fin de cuentas logramos llevarla a cabo. Ese proyecto, la verdad, hubiera sido muy bueno para dar una temporada mucho más amplia, con las Secundarias, las Preparatorias, las Universidades, por la temática que abordaba, por la forma de ser abordada, y porque era un trabajo local. Pero sólo obtuvimos el espacio, que fue una de las bodegas de Tres Centurias que estaba abandonada y que nosotros acondicionamos, contratando gradas, consiguiendo luces, mamparas, y consiguiendo que no nos cobraran por el espacio porque había entonces la dinámica de cobrar el 30% por presentarse en una instalación del Instituto Cultural de Aguascalientes, lo cual nos parece todavía algo injusto, ilógico: que te cobren por trabajar, por ocupar los espacios que ellos mismos deberían estar usando para dar espectáculos a la sociedad, finalmente estamos haciendo la chamba que ellos deberían estar haciendo, produciendo espectáculos y ofreciéndolos a la gente.

¿Qué quiere ahora Lúdica Teatro, qué es lo que se imagina haciendo en un futuro más o menos próximo, cuál es su sueño?

Es algo que compartimos con otros grupos de teatro, con otros colegas: hacernos de un espacio propio, donde podamos hacer y deshacer pero siempre en busca de mejorar y de aumentar la calidad de los espectáculos que ofrecemos, que las experiencias para el público sean experiencias mucho más profundas, mucho más contundentes. Que el público valore y que se sienta satisfecho de haber salido de su casa, tomado un transporte, dejado de hacer alguna cosa, invertido en un boleto para tener esa experiencia artística.

¿Y en cuanto a creación artística, formación de actores, formación de públicos, en cuanto al futuro profesional artístico del grupo, en qué están trabajando ahora, qué es lo que se tiene más próximo?

Tenemos la obra “Circolando”, que “recargamos”, ahora es “Circolando recargado2”, se incluyeron nuevos personajes y nuevos ejecutantes, nuevos intérpretes, y pensamos moverla, mostrarla a la gente. Y seguir yendo a festivales, tomar cursos y talleres, tratando de compartir ese conocimiento.

Vemos a compañeros que están estudiando ahora, particularmente en la Licenciatura en Teatro, que vienen con mucho entusiasmo, con mucho talento también, muchas ganas de hacer cosas, y estamos visualizando que van a enfrentarse a lo mismo a lo que nosotros nos enfrentamos a la hora de salir: a dónde van a encaminar sus pasos, quién va a contratarlos, a dirigirlos, a producir sus obras, y en ese sentido nos gustaría ser una opción para ellos, para su formación o para su mantenimiento interpretativo, para otorgarles nuevas herramientas que vayan haciendo crecer su arte y por lo tanto su calidad. No importa tanto si finalmente montan con nosotros o no un espectáculo, pero que eso que nosotros logremos dejar en ellos se refleje en los demás espectáculos, y por lo tanto vamos a empezar a generar ya como comunidad estatal de teatro espectáculos de mucha más calidad y mucho más reconocimiento.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Mil y un días "De cultura"

6. A quienes estén siguiendo esta entrada: Toda la última semana de enero, después de mi fortísima gripa -¡y de mi cumpleaños!-, apenas toco el libro, hasta que por fin logro destrabarlo el domingo 2 de febrero. Demasiado retraso. Y un cierto desánimo general que termina por inmovilizarme, sea por Dios.

Acelero un poco -muy poco- el siguiente fin de semana, con mucho desorden. Inesperadamente, en un par de sesiones intensas termino la compilación el viernes 14 de febrero. Así lo anuncio, así lo celebro: "En una breve pero emotiva ceremonia, hoy he terminado la compilación de mi libro 'Mil y un días De cultura'. Ahora va a la diseñadora -mi hijísima- para ponerlo guapo y bien legible. Pronto estará en circulación, ¡tengan preparado el cochinito!"

El sábado 15 termino la revisión definitiva del primer capítulo. Y vuelve a parecerme que, sí, suena bien, será un buen libro que merecerá buenos lectores.

El domingo 16 apenas hago algo, pero el lunes 17 envío el primer capítulo compilado y revisado a Claudia, mi diseñadora editorial. (Qué emoción). También incorporo las  seis columnas publicadas en este año -un buen cierre porque el libro termina con la definición de las políticas sexenales-, y hago la revisión definitiva del segundo capítulo. Mientras Claudia empieza a trabajar. ¡Salud!

5. Una semana enfermo por una muy fuerte gripa me hizo detenerme, y no termino de recuperar el ánimo para continuar plenamente, así es que hoy -lunes 27 de enero- apenas estoy retomando el principio de la compilación de mi libro en donde la había dejado: en la página 15. No he cumplido mi ofrecimiento de dejarlo listo en un mes, pero ¿cuál es la prisa? Sin embargo, hasta aquí ya se deja leer bastante bien. Tal vez me animaré a publicarlo parcialmente para que -ojalá- me digan cómo les suena.

También iniciaré la indagación sobre presupuestos de impresión, lo más probable es que lo haga como autoedición o edición de autor, será también mi inicio en el oficio de editor, tantas veces imaginado. ¡Vamos!

4. La primera gran noticia es que mi hija, Claudia María, hará el diseño editorial del libro. ¡Gracias!, me emociona.

El jueves 16 de enero inicio el índice de columnas publicadas, lo que es muy útil porque confirmo la decisión de organizar el libro en los siete capítulos ya definidos, con subtemas que subrayan mis preferencias temáticas y revelan su vigencia. Mantengo el inicio el libro con mi primera columna publicada.

Hago algún cambio de orden, y descubro la inevitable repetición de nombres para las columnas (así como las columna deben tener dos mil caracteres, ni más ni menos, los nombres de las columnas tienen que ser muy cortos, por exigencias editoriales del suplemento donde se publican). Creo que el libro se dejará leer muy bien.

En el primer día avanzo sólo el primer capítulo -37 columnas en cinco subtemas- pero entiendo la lógica de lo que hago y establezco un ritmo de trabajo que me permitirá terminar este ejercicio en dos o tres días más. Apenas el segundo día, el viernes 17, termino el índice de columnas publicadas, ya tengo una visión completa. Puedo empezar a editar.

El número total de páginas queda en 92 más 6 (se reduce por la primera edición del borrador, en la que elimino nombres y fechas, pero aumenta precisamente por los índices). Veo que está siendo más bien un librito.

3. El jueves 9 de enero retomo la edición. Termino de repasar todas las publicaciones de estos tres años durante el fin de semana, y así ahora puedo iniciar la compilación como tal. El viernes 10 agoto todo el año 2011, el sábado 11 todo el año 2012, y el domingo 12 todo el año 2013: ahora tengo 104 páginas en siete capítulos ya definidos.

También averiguo sobre el ISBN y el registro del derecho de autor, empiezo a imaginar el prólogo y una portada, y valoro formas de edición, incluso una edición de autor. (O, por qué no, si ya vuelo: el inicio de una editorial propia).

Encuentro que es muy bueno releer todo lo escrito entonces, me gusta confirmar la consistencia de los temas y los argumentos, me gusta reanimar viejas ideas siempre vigentes. Naturalmente toma forma el libro, sé que está siendo un buen libro, ojalá que encuentre pronto a sus lectores. Todavía no es una compilación como tal, pero el texto ya está en el orden adecuado y bien organizado. Me gusta.

2. El sábado, 4 de enero del nuevo año, descubro que mi archivo está incompleto, al menos hasta abril de 2011 -mi mudanza a Aguascalientes-, así es que por lo pronto debo capturar alguna columna más, además de las que -el domingo 5- rescato del correo electrónico. En total tengo 160 columnas. Que hasta ahora dan veinte páginas de lo que ya está pareciendo un libro.

En el inicio de la compilación parecen haberse establecido siete capítulos, tal vez con estos nombres pero todavía no estoy seguro de que en este orden: El libro, la lectura, nuestra lengua; La radio es de quien la escucha; La formación de los públicos; La vida de los creadores; El espectáculo de la cultura; El peso de la burocracia; La cultura cotidiana y el futuro cercano.

1. El domingo 29, quise iniciar con la revisión de mis primeras diez columnas, desde el martes 5 de octubre de 2010, pero sólo encontré aquella inicial. Las otras diez de ese año he de volver a capturarlas, pero por lo pronto esto altera mis cuentas y por ejemplo resultó falso mi anuncio de la centésima columna publicada, el 10 de junio pasado. Por cierto, los "mil y un días" del título no son estrictamente exactos -son exactamente 1,183 en el último día del año-, pero es que evidentemente quiero jugar con la idea de que son muchos días, al menos los suficientes para ensayar una visión panorámica (incluso un cambio de Administración federal).

Cuando tenga estas primeras once columnas iniciaré la compilación, manteniendo un orden cronológico pero introduciendo además un criterio temático. Con base apenas en las dos primeras encontradas aparecen dos posibles capítulos, Lectura y Políticas federales. O algo así, porque en el curso del trabajo se revelarán títulos más elocuentes y más atractivos.

El lunes 30, al cabo de la primera sesión de compilación, reviso las primeras once columnas (todo 2010) y siento que puede ser un libro interesante. Como otras veces, me gusta -me estimula- esta arqueología textual. Me gusta encontrar viejos textos -encontrarme en viejos textos-, me gusta releerlos, me gusta la idea de que alguien más los leerá: quiero iniciar una buena conversación. Los (breves) textos se ordenan casi naturalmente en los grandes temas que me han interesado (la exigencia editorial, a la que pronto me acostumbré, es de exactamente dos mil caracteres). Para los capítulos encuentro títulos que me suenan apropiados pero todavía provisionales. Me gusta cómo crece la cosa, hasta diez páginas sólo en esta primera jornada de compilación. Sí, puede ser un libro interesante.

Revisaré mis columnas semanales "De cultura", que publico desde octubre de 2010, para compilarlas en un libro en el que quiero escribir -como periodista cultural- sobre políticas públicas aplicadas al arte y la cultura en México, con la perspectiva de alguien que vive y trabaja en Aguascalientes, y que quiere mantenerse abierto hacia el mundo y hacia el futuro. En este espacio, quienes así lo quieran, podrán acompañarme (ojalá que con sus críticas) desde hoy -sábado 28 de diciembre de 2013- en el proceso de composición del libro, que espero tener listo para su lectura antes de un mes. Gracias por su compañía.

viernes, 29 de noviembre de 2013

El "moche" y cómo lograrlo

Ahora que ha terminado de definirse el presupuesto federal para el próximo año, con los correspondientes lamentos por la disminución del gasto de casi todas las dependencias gubernamentales dedicadas al arte y la cultura -aunque el 80% será para la nómina de su enorme e ineficiente burocracia-, es pertinente llamar la atención hacia el gran hoyo negro que han sido desde siempre los así llamados “recursos etiquetados” que es donde más frecuentemente se ceban los grandes vicios del gasto público: retrasos, subejercicio, negligencia, despilfarro. Y corrupción. Aquí, la historia de un caso reciente de discrecionalidad, denunciado repetidamente durante los últimos años pero ahora acompañado por una petición apenas disimulada de “comisión” para financiar un proyecto cultural con dinero público.

Sucede en el Instituto Cultural de Aguascalientes. María Concepción Ramírez Gómez es formalmente la directora de promoción y difusión del ICA, pero se presenta como Connie Ramírez, “directora de comercialización”, y en los hechos, desde hace ya bastantes años, es la coordinadora de programación; en todo caso, ella es quien tiene el poder para determinar qué artistas son contratados, y cuáles no.

A mediados de este año, el joven músico aguascalentense de pop Naím Yubal, creador de Musité (grupo con el que en febrero pasado produjo el disco “Sin regreso”, por cierto sin ninguna participación de dinero público) y actualmente parte de Lily Pop, guitarrista, cantante, compositor, arreglista, productor -y con ese carácter admitido como participante en el Diplomado de Industrias Culturales, convocado el año anterior por el ICA en la Universidad de las Artes-, se enteró de que había disponibles un millón de pesos para el área de música.

¿Quién decidió cómo se usarían estos recursos federales, entregados por Conaculta? Connie Ramírez, quien en su momento explicó que la mitad se destinaría a traer a dos grupos extranjeros, la cuarta parte para otros tantos grupos nacionales, y la cuarta parte restante para apoyar a nueve grupos locales. Ningún argumento para justificar esa proporción, ninguna convocatoria pública para ejercer tal presupuesto.

De éste fondo Naím Yubal supo casi por casualidad, como es lo habitual. Siempre que un creador o promotor se acerca a una autoridad del ICA en busca de financiamiento, siempre, incluso antes de conocer el proyecto, la respuesta mántrica es “no hay dinero”, como si repitieran un manual ancestral. Pero sí lo hay, desde luego, siempre hay dinero. Sólo hay que saber tocar la puerta adecuada, incluso una semiclandestina puerta trasera, revelada queriendo o no.

Ciertamente, como observa Naím Yubal, “no está por escrito” cuáles géneros musicales sí y cuáles no corresponde atender al ICA. De hecho, no está por escrito nada: incluso después de un cambio en la dirección general, hasta ahora no se conoce ninguna política cultural formal del instituto.

Sin embargo, convencido de su valor cultural, presentó la propuesta de producir un concierto con nueve bandas de Aguascalientes para agotar el limitado presupuesto ($250 mil) reservado para los músicos locales. Además, elaboró el proyecto para producir, con un costo de $120 mil, un disco con arreglos musicales dentro del género del pop -junto con Liliana Olmos- a canciones del compositor Alfonso Esparza Oteo, nacido el 2 de agosto de 1894 en la casa que ahora es patrimonio público y ocupa el Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes (CIELA) en Allende 238. Parece muy probable que, precisamente por su presentación como música pop, este proyecto hubiera alcanzado a nuevos públicos y particularmente a jóvenes.

El proyecto, y un demo con varios de estos arreglos, fueron entregados en agosto pasado a la directora general del ICA, Dulce María Rivas Godoy, a quien pareció gustarle la idea y ofreció presentarla como una de las tres opciones requeridas por el comité de selección del Circuito Centro-Occidente de Conaculta, en el que participa Aguascalientes.

Pero Connie Ramírez dijo posteriormente a Naím Yubal que ésta gira ya la había comprometido con Pie Grande, grupo aguascalentense de jazz omnipresente en fechas recientes: giras incluso internacionales, conciertos, la grabación de un disco... Parece evidente la necesidad de abrir los apoyos oficiales a otros grupos, y a otros géneros: “no es justo que los pocos fondos se acaparen para una sola propuesta”. “Nosotros no buscaríamos una beca para huevonear un año -dice el músico-, nuestra visión es aprovechar al máximo este fondo con una propuesta que tiene calidad”. Piensa que una beca anual debería servir para que un artista busque cómo ser autosuficiente para ya no depender de esos fondos.

Formalmente, desecharon su propuesta porque su grupo original Musité se desintegró y ahora él trabaja como Lily Pop, y “porque no entregué los documentos a tiempo, siendo que se los dejé tres meses antes”.

No es contra Pie Grande el asunto, insiste Naím Yubal, “son excelentes músicos”, pero... Relata cómo en un encuentro suyo con Connie Ramírez “estaba llegando uno de los integrantes de Pie Grande a dejar una factura en blanco”.

Y sigue: “me habían dicho, es que Connie opera de otra manera, ella opera con 'moche', entonces yo me acerqué por ese lado”. El truco fue “apostar” $10 mil: si Connie no “conseguía” la gira ella pagaría $10 mil, pero si lo lograba “yo le daba el 10 por ciento. Y todavía me dice que soy muy pichicatero, poco generoso”, porque ella esperaba asegurar sus inminentes vacaciones en Europa.

Y así, el espectáculo de la corrupción, sugerida o consentida. Que, desde luego, vale aun cuando suceda fuera del horario de oficina y mediante cuentas personales en internet. En el chat del 27 de julio, a las 00:35 horas, Connie Ramírez cede: “...Para que veas que hay interés... pues que sean los 10 (mil pesos)... ¿Consiga lo que consiga?” Naim Yubal: “...que sea el 10% de lo que consigas. De esa forma tú ganas en proporción y así ganamos los dos”. Connie Ramírez: “...Bueno, todo sea por mi boleto para irme a Womex... Así no pido préstamo, si pierdo pos pediré el préstamo... O cambio de destino... algo más bara... OK, va”.

Ahí compruebo, concluye Naím Yubal, que sí hay favoritismo. Y que no es gratuito. “Y si así se hace con esto, es muy probable que así se hace con todo”. Él está “muy indignado, muy inconforme. Yo soy de los jóvenes que... ni madres, es parejo para todos. No está bien que una propuesta quede marginada porque no tiene acceso a, o no es amigo de... Lo que sería muy triste es que esta cabrona se siga saliendo con la suya”. Otra vez.

miércoles, 3 de julio de 2013

Una modesta proposición

Propongo un criterio general para considerar el arte y la cultura, una estrategia necesaria para asegurar la creación artística y su difusión, y un proyecto específico.

Primero, pienso en una inversión de lo que está sucediendo ahora mismo. Inversión como aprovechamiento de los recursos disponibles para lograr una ganancia. Inversión porque ésta campaña termina preguntando sobre la cultura, pero debería haberse iniciado proponiendo desde la cultura.

Un gobierno municipal debe iniciarse desde la cultura: la cultura en el centro. La cultura -y sus expresiones artísticas, como recreación o como imaginación de la realidad- no como algo que está al frente y oculta todo lo demás, sino como algo que está en el núcleo de todas y cualquiera de las decisiones de gobierno, y así les da sustento y sentido.

La cultura es todo, la cultura es lo que hacemos y cómo lo hacemos, la cultura es lo que nos hace ser aguascalentenses. La cultura no ha de presentarse como algo ajeno y lejano, algo que llega de pronto y sin esperarlo y así vuelve a irse. No ha de presentarse a la cultura como un acontecimiento, sino como lo que es: la cultura como algo cotidiano, la cultura como algo que existe en la comunidad y que se queda en la comunidad.

Segundo, reclamo reconocer el valor de la cultura. Su valor social, su altísima rentabilidad social, pero también -y como nunca- su valor económico. Los artistas, los técnicos, los promotores crean valor, valor económico, no sólo por los bienes y servicios que producen sino además porque generan empleos directos e indirectos al formar cadenas de producción artística, generan posibilidades ciertas de empleo para estudiantes de artes y comunicación.

Quienes estamos aquí tendremos más valor si, además de empleos, becas y premios, el ayuntamiento asegura el desarrollo de nuestras múltiples y diversas microempresas culturales, con créditos blandos y estímulos fiscales.

Tercero, propongo que el ayuntamiento solicite un permiso o concesión para operar y explotar una frecuencia de radio, La Radio de Aguascalientes, con el modelo de UAM Radio en el DF: una única frecuencia (94.1 mHz), con transmisores de baja potencia (20 W) desde cada una de sus cuatro unidades (Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa y Xochimilco), cada una con su propia producción y programación, con una cobertura de 6 a 8 kilómetros.

No es necesariamente -no es solamente- una radio con antena. No es esperar a la radio con antena. Es hacer radio, es hacer radios, es difundir las producciones radiofónicas por todos los medios posibles: internet, altavoces en mercados y plazas, transporte público, intercambio con CD y USB, etcétera.

La propuesta es educar y equipar a productores comunitarios en una red municipal, animada y financiada por el ayuntamiento pero desarrollada y gobernada por los propios vecinos organizados.

Texto preparado para un encuentro finalmente cancelado con uno de los candidatos a la alcaldía de Aguascalientes: el ahora alcalde electo Antonio Martín del Campo.

viernes, 28 de junio de 2013

Apuntes del taller de periodismo cultural

Contemplé la posibilidad de que expusieran nuestros trabajos desarrollados durante el taller, pero si alguien me hubiera dicho que estaría hablando ante un público sobre lo que realizamos durante los pasados cuatro meses, lo hubiera pensado más antes de inscribirme.

Antes no me preocupaba por saber cuál pregunta respondía primero el conductor de un noticiero televisivo, pero ahora, sin quererlo, me doy cuenta de ciertas fallas en la redacción o en la presentación de una noticia. Sé que si comienza por responder el “cuándo”, lo más probable es que a ese conductor no le importa lo que lee o simplemente no redacta noticias para su público sino para su editor, lo cual me ha hecho más crítico al mirar noticias por televisión.

Qué, quién, cómo, cuándo, dónde, nos repetía el profe en cada clase para recordarnos las bases de una noticia; sin embargo, a pesar de escuchar ciertos principios básicos de periodismo, cada clase parecía una charla de café, en la cual participaban varias personas interesadas en hablar de algo más que cómo jugó la selección de futbol el día de hoy, o si la protagonista de la telenovela de las 8 ya se reencontró con el amor de su infancia.

En esas pláticas, en las que durante dos horas yo olvidaba los conflictos en mi trabajo, y comentaba o discutía con mis compañeros de taller las noticias ocurridas en el día y al mismo tiempo aprendía la relación entre columna y artículo, en esas conversaciones tan amenas en las que conocía las posturas de mis compañeros y compartía algunas de sus opiniones, sin darme cuenta, desarrollé mi capacidad crítica periodística. Esta capacidad no es otra cosa que el desarrollar una opinión partiendo de los hechos redactados en una noticia: no se puede dar una opinión sin analizar los hechos, a cada dato corresponde una fuente, es lo que se nos insistía en clase.

Cada lectura o nota que llegaba como enlace a mi correo electrónico, al principio parecía una tediosa tarea escolar que leer o un correo basura al cual eliminar; sin embargo, al dar click en el vínculo y llegar con la lectura hasta la mitad de la noticia o la entrevista, hacía que no pudiera dejar de leer hasta enterarme de todo el contenido. Reconozco que me gusta la lectura, pero no de cualquier texto, así que me sorprendí a mí mismo al estar leyendo cada vez más textos periodísticos. Y ahora tengo más que un gran respeto por la profesión periodística, siento admiración y empatía por esta labor, ya que como Diseñador Gráfico comparto la misma meta: la de generar una emoción, para formar una opinión y provocar una acción del espectador o lector.

Me resulta curioso que ahora cada vez que sostengo una plática con alguien venga a mí el pensamiento de que estoy haciendo una entrevista, pues a fin de cuentas eso es lo que aprendimos en el taller, que una entrevista es como una charla entre amigos, en la que uno que no sabe o no conoce lo que acontece en la vida del otro desea descubrir quién es o qué hace ese amigo cercano o ese desconocido con el cual nos ponemos a platicar en la parada del camión.

“Para producir una página debimos haber leído cien”, decía Ryszard Kapuscinski, en una de las lecturas que me llegaban por e mail; eso fue muy importante para mí, ya que el que una figura del periodismo antes desconocida para mí recomendaba que antes de escribir algo debía leer una centena de páginas, eso y el tener en cuenta que cada cosa que escribo tiene por meta ser leída por alguien...

Antes escribía para mí a manera de diario para recordar sucesos, listas de compras o tareas por realizar. Ahora ya no sólo quiero escribir mensajes en el celular o cosas curiosas en la red, ahora siento la necesidad de crear textos con una intención, hacer que, tal vez por sólo cinco minutos y no un par de horas como a mí me sucedió, la gente pueda pensar que algún tema cotidiano puede tener otra perspectiva y diga: No se me había ocurrido.

En resumen, esto es parte de lo mucho que descubrí durante los pasados meses en el taller de periodismo cultural.

Texto de Carlos Armando Sánchez Vázquez, del Taller de Periodismo Cultural del Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes, leído en la tertulia por el fin del ciclo de talleres el martes 25 de julio de 2013.

martes, 4 de diciembre de 2012

Así veo cine en Aguascalientes

De la LV Muestra Internacional de Cine:

Liv & Ingmar (Liv & Ingmar), de Dheeraj Akolkar (Noruega-Suecia-Reino Unido, 2012).
"Tú eres mi Stradivarius". El instrumento del genio, genial y luminosa, memoria vivísima: la actriz Liv Ullman, el cineasta Ingmar Bergman. Cinco décadas de admiración que es amor que es dolor que es amistad que es amor. Doce películas creadas juntos -fragmentos elocuentes en asombrosa edición- que son la pauta de un magistral mediometraje documental: el mismo tono, el mismo ritmo, la fuga a los mismos paisajes grandilocuentes y tan cerrados, películas que se revelan entrañablemente -dolorosamente- cargadas de historia personal.

Berberian Sound Studio (Berberian Sound Studio), de Peter Strickland (Reino Unido, 2012)
La producción del audio de una película de terror que ES la película de terror. La elocuencia de los sonidos -el prodigio de su creación- que hace innecesarias a las imágenes para anticipar la historia ("este tipo puede hacer un OVNI con un foco"). El grito perfecto como el Santo Grial: maravillosos actores y actrices, screamers radiofónicos, siempre en big shot, siempre en el sepia de la luz artificial. La genial inexpresividad de Jones/Gilderoy, el tal vez falso final con la pantalla en blanco abduciendo la silueta del insoportable e indispensable productor, en el límite de la autoparodia de un filme clase B. Una película que será entrañable para todos quienes vivieron tantas horas en un estudio de grabación y edición.

De la LIV Muestra Internacional de Cine:

Amor (Amour), de Michael Haneke (Austria-Alemania-Francia, 2012).
Amor. Ella se desliza a la demencia, al deterioro físico total, y él sólo puede acompañarla, cuidarla, soportarla. Desconcierto e impotencia (él) frente a un rostro (ella) a ratos embellecido por una fugaz sonrisa, las ganas intactas de jugar y de cantar, de escuchar historias para ignorar el dolor, el miedo a la muerte. Dos octogenarios unidos por el oficio de la música, un largo camino juntos que ahora se quiebra. Amor: él logra sonreir, ella lo ilumina con su mirada, roza su mano. Amor: él cede a la fuerza de la vida que termina, y la acompaña en un abrazo definitivo. Amor: ella retorna fantasmal y al final del trajín en la cocina lo hace ponerse el abrigo para perderse en la calle, una noche eterna que no puede comprender la hija abandonada en el centro de una sala para siempre silenciosa. Amor.
Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes 2012, Premio Fipresci en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

La caza (Jagten), de Thomas Vinterberg (Dinamarca-Suecia, 2012).
Los niños siempre dicen la verdad. No: lo que dicen los niños construye la realidad. La inocencia perversa de una niña, ignorada por sus padres, celosa del maestro en el jardín de niños porque no juega con ella. Una frase incidental escuchada de su hermano adolescente y que ella en su enojo repite, desata la histeria de todo un pequeño pueblo rural: todos quieren creer en un abuso sexual, una historia que crece como un virus, aunque la niña insiste en que “fue una tontería, yo no quería que sucediera esto”. Si quieres creer algo, por orgullo -por cobardía- tienes que seguir creyendo, aunque sepas que no es verdad. Al final, aunque exonerado, él sabe que es una presa de caza ahora, el próximo año, el resto de su vida.
Premio a mejor actor (Mads Mikkelsen, “Lucas”) en el Festival de Cine de Cannes 2012. 

Gebo y la sombra (O Gebo e a sombra), de Manoel de Oliveira (Portugal-Francia, 2012).
Un ejercicio de longevidad creativa. Manoel de Oliveira ha cumplido 104 años. Otro genio que no se permitió envejecer. Una sencilla historia atemporal de amor a la familia y apego a los principios, una opresiva teatralización en sepia que es un prodigio de iluminación: pintura impresionista sobre la pantalla. Personajes sencillos atrapados en una vida mezquina, un triángulo vital construido con las piadosas mentiras del padre, el eterno llanto de la madre, la desolada espera de la nuera. Noches entregadas a pláticas vacuas, interminables cuentas de dinero ajeno con el que sólo se puede soñar. Y la lluvia incesante, y el frío insoportable, y esta noche que no termina...

Cosmópolis (Cosmopolis), de David Cronenberg (Francia-Canadá-Portugal-Italia, 2012).
El tedio del joven millonario encapsulado en su hiperconectada limusina, blindada a los golpes y al ruido de la calle, como “Crash” desde el lado interior de la destrucción. El lento tránsito con destino incierto a través de una ciudad cualquiera, en conmoción por las fluctuaciones del yuan que en una jornada evapora fortunas. El juego que todos juegan y que nadie gana: tecnología, dinero, sexo, tedio, que pronto se resuelve en la omnipresencia de las armas y la tentación de la muerte, propia y ajena. La protesta juvenil como deporte extremo, que sólo vale si la registran los paparazzi. La neurótica entrega en la trampa del neurótico asesino que sólo quería que lo salvara de la invisibilidad social. Sublime diálogo de David Cronenberg con la novela de Don DeLillo. Una fantasía retrofuturista en la que los diálogos avanzan más rápido que la realidad, anclada en espacios siempre sofocantes. Por decirlo de alguna manera.

César debe morir (Cesare deve morire), de Paolo y Vittorio Taviani (Italia, 2011).
Cuando descubrí el arte, esta celda se convirtió en prisión, dice Cosimo Rega al regresar a su encierro en la cárcel de máxima seguridad Rebibbia de Roma, luego del estreno de esta versión libérrima del "Julio César" de Shakespeare: el asesinato del tirano por sus amigos para salvar el poder imperial de Roma. Densos 75 minutos desde un magistral blanco y negro, con profusos big shots y una poderosa banda sonora, que les bastan a los Taviani para documentar el casting, los ensayos, la puesta en escena de un clásico del teatro, con una decena de intensísimos actores que se improvisan y se rehacen desde su propia experiencia delincuencial y carcelaria. La cumbre de esta Muestra.
Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín Berlinale 2012, Premios David di Donatello a mejor película, dirección, producción, edición y sonido de la Academia del Cine Italiano 2012.

De la LIII Muestra Internacional de Cine:

En un mundo mejor (Haevnen), de Susanne Bier.
¿El médico sin fronteras en un campamento de refugiados africanos definidos por la violencia, héroe blanco que enfrenta solo a un “señor de la guerra” para demostrar a su hijo 10 mil kilómetros distante que sí es un hombre con valor? ¿La violencia escolar nada inocente, que se expresa al otro lado del mundo con esos negros siempre en guerra que acuchillan a mujeres embarazadas para sustentar la apuesta sobre el sexo del nonato? ¿El niño que odia a quienes se dan por vencidos, que culpa a su padre porque no cumplió la promesa de que su madre se recuperaría del cáncer y porque le mentía al asegurarle que ella no sentía dolor? ¿La reconciliación matrimonial catalizada por el heroísmo del niño nerd, el inexpresivo niño odiador salvado del vértigo del suicidio que nunca sonríe pero finalmente llora porque extraña a su mami? Temas extraviados en un final feliz que le gustó a la “Academia” de Hollywood y le dio el Oscar a la mejor película extranjera. Película de autobús.

Confesiones en el diván (Mahler auf der couch), de Percy y Felix Adlon.
La majestuosa música de Gustav Mahler acompaña toda la historia: la pérdida del “punto central” -el adulterio de su muy joven esposa- del gran compositor alemán del anterior cambio de siglos, y el desconcierto desde la culpa reprimida que lo lleva a procurar un todavía balbuceante pero ya elocuente psicoanálisis con Sigmund Freud en Insbruck. Alma Malher, también compositora aunque no genial (“hubiera querido descubrirlo yo misma”), absorbida y alterada por la locura alrededor del maestro que todo lo impregna: “eres mi dios... ya soy parte de tu música, seguiré creciendo en ella, nada podrá separarme de ella”. Imágenes de romanticismo concentrado, paisajes abiertos al azoro del infinito, colores intensos pero crepusculares que prefiguran al impresionismo, ritmo contenido por los magistrales movimientos de la cámara, un excelente guión y una asombrosa edición. Magnífica.

El puerto de la esperanza (Le Havre), de Aki Kaurismäki.
Una historia sencilla de gente sencilla. Una sencilla historia de amor. Una historia sencilla que muestra cabos sueltos hacia otras historias sencillas, ocultas tras la plácida fachada de una vida cotidiana de barrio. Una historia incrustada, que no importa: un niño africano llega clandestino en un contenedor al puerto de Havre y quiere seguir a Londres para encontrarse con su madre; un bolero, viejo pero nunca vencido, con la complicidad de sus vecinos -la panadera, el verdulero, la cantinera, otro bolero vietnamita- y a pesar de la previsible mezquindad de otros, por fin lo pone con rumbo al otro lado del mar. Todo eso sobra. Una historia sencilla que vale porque da paso a un entrañable ambiente anacrónico, una inmersión apenas perceptible en la nouvelle vague que se convierte en inesperado homenaje al cine francés de los años 60, una historia en sepia. Premio de la Crítica Internacional en Cannes 2011. Una película rara.

El chico de la bicicleta (Le gamín au vélo), de Jean-Pierre y Luc Dardenne.
Pierde fuerza muy al principio y tiene un final mocho, lástima de tema: la paternidad ausente. La desesperada violencia de un niño impunemente abandonado por su padre, que además vende su bibicleta, presentada como su gran recurso de movilidad y libertad. El inexplicado compromiso de una también muy joven peluquera que de pronto ya es su madre sustituta. El previsible contacto con el dealer del barrio que dirige una banda de niños asaltantes. El anticlimático encuentro con el padre a quien el niño ofrece el dinero de su primer robo. La lenta huída hacia un horizonte cercanísimo y torpemente dibujado. Gran Premio del Jurado en Cannes 2011. Prescindible.

Había una vez en Anatolia (Bir Zamanlar Anadolu’da), de Nuri Bilge Ceylan.
Exterior. Noche. Desolados paisajes sólo alterados por las lejanas luces de un convoy policiaco que conduce al fatigadísimo asesino -y su fantasmal cómplice- que no recuerda el sitio donde enterraron el cadáver de su amigo. Diálogos triviales que se extienden por la noche plenilunar. La angelical aparición de una joven bellísima. "Podrías contarlo como un cuento de hadas", dice casual uno de los personajes. Una tensión dramática que se genera dentro de la película pero prende del otro lado de la pantalla, en la mirada del espectador. Un asombroso trabajo de iluminación. Los sonidos del campo nocturno como única música. Minuto 80. Exterior. Día. De hecho se inicia otra película: un juego de alusiones que entretejen una trama en el reverso de la historia. Fin súbito. Gran Premio del Jurado en Cannes 2011. Extraordinaria.

Fausto (Faust) de Aleksandr Sokúrov.
El principio es perturbador, y marca el tono: un cadáver sacado de su tumba es desgarrado para alimentar los conocimientos del Doctor Fausto, intelectual agobiado por el tedio y la necesidad de dinero, que de pronto se encuentra negociando con el Diablo pequeñas satisfacciones hasta escalar al deseo de una noche entera con una joven de extraña belleza. Una película grotesta, estridente, repulsiva, en una atmósfera medieval que (casi) apesta. Actuaciones increíbles. Con una majestuosa música wagneriana. El final de la tetralogía de Sokúrov sobre los grandes mitos es una majestuosa recreación del Fausto de Goethe, sobre la entrega de su alma y su fuga hacia la nada. León de Oro en la Mostra de Venecia 2011. Maravillosa.

Indiferencia (Detachment), de Tony Kaye.
Lo mejor de la Muestra. La podredumbre de la sociedad norteamericana que se incuba en sus escuelas. Estudiantes que sólo esperan escapar de ahí para continuarse en el fracaso o desvanecerse en el suicidio. Padres que sólo aparecen a gritos. La indiferencia de los maestros construída como un cinismo defensivo, desde una derrota vital que no termina de aceptarse. Héroes silenciosos que portan su propio caos y estallarán en el momento menos esperado. Un piano pianísimo conteniendo toda la historia, con la complicidad de un cello tristísimo. Escena final: la lectura de "La Casa Usher" de Poe entre las ruinas de un salón vacío. Una bofetada.

Elena (Yelena), de Andréi Zviáguintsev.
Será que estaba de plano distraído, pero me parece que la película terminó sin haberse iniciado. Una idea que nunca despega y termina en la nada: el millonario que se casa con su enfermera, que con su pensión mantiene a la familia de su huevón hijo; el millonario que muere de un infarto y ha decidido heredarlo todo a su irresponsable y desamorosa hija, y su esposa enfermera que oculta su testamento manuscrito y muda con ella a la familia de su huevón hijo. Premio Especial del Jurado en Una Cierta Mirada de Cannes 2011. ¿De veras estaba tan distraído?

viernes, 21 de septiembre de 2012

El Bodegón en el Foro Pyme


¡Acerque el arte y la cultura a su empresa!


Nosotros podemos diseñar y dirigir proyectos integrales para organizar en su empresa una actividad permanente de arte y cultura, en beneficio de sus trabajadores y sus familias: espectáculos de teatro y danza, conciertos, talleres artísticos, clubes de lectura, cursos y conferencias de iniciación artística, exposiciones de artes plásticas, etcétera, para públicos de adultos y de niños. ¡Forme en su empresa una compañía de teatro!

Abra espacios de comunicación alrededor del arte y la cultura -revistas, periódicos murales, carteles, sitios en internet y en las redes sociales- para crear en su empresa una comunidad que comparta noticias y textos que despierten la imaginación creadora e inicien otros temas de conversación. Nosotros lo hacemos posible.


Llene de imaginación su lugar de trabajo.

Haga más agradable la estancia en su empresa para sus trabajadores, clientes, proveedores y socios. Enriquezca el ambiente de su empresa con la presencia, el espíritu, la alegría del arte y la cultura.

Aguascalientes cuenta con muchos artistas de gran calidad, que producen obras -en renta o en venta- que pueden hacer más grata la estancia en las instalaciones de su empresa. Imagine la sensación de trabajar, atender a sus clientes y proveedores, reunirse con sus socios e invitados especiales, en un ambiente enriquecido por la presencia del arte plástico de Aguascalientes: dibujo, pintura, escultura, cerámica, textil, cartel, fotografía. ¡Lleve el arte de Aguascalientes a su empresa!


Gratifique a sus colaboradores con obras de arte y servicios culturales que los distingan y los hagan sentirse únicos.

En este fin de año, o en cualquier ocasión especial para su empresa, haga una celebración única que sea memorable para sus colaboradores y los llene de entusiasmo creador para iniciar un nuevo ciclo.

Inicie la fiesta con un espectáculo escénico especial, ¡invite a los artistas de Aguascalientes!: el teatro, la danza, la música, la literatura de jóvenes artistas que nos hacen ver de otra manera la realidad en la que trabajamos. Y en el momento de la rifa, ¿por qué no algo tan valioso que es único, exclusivo, como una obra de arte?


¿Es un gasto? Sí, es un gasto necesario para aumentar el bienestar y por tanto la productividad de sus trabajadores, que usted puede descontar de sus obligaciones fiscales. Pero, sobre todo, es una inversión, que en el corto plazo aumentará sus ganancias y desde el inicio dará a su empresa una imagen moderna y atrevida, de compromiso con sus colaboradores y con la sociedad.


¿Tiene usted otras ideas? ¡Hacemos posible la imaginación!